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En la casa del mar...

¿Vos te lo pensaste esto? No sé por qué de golpe leo lo que escribí y me sentí el dejo
Por Tute... @yvistecomoes
argentino. Resulta que cuando estoy tomada “hablo en argentino”… tal como mi papá. Debe tratarse del recuerdo interiorizado de tantas voces argentinas que me hablaron a través de sus plumas o de la influencia de esas películas que tanto me gustaba ver.

Te preguntaba si te lo pensaste alguna vez. Y no estoy ebria… de repente, en esta casa del mar me sobrecogen y me revientan dosis de claridad, de palabras disparadas, de cosquilleos. Mirá que no hace ni falta tener la conciencia alterada ni mucho menos para sentirme así, como en un estallido, como con esta algarabía, como envuelta en una epifanía. Te lo dije que cuando uno está ebrio siente que posee la verdad de las cosas y  que le resulta un torrente de aguas limpias comunicando y descubriendo sucesos ocultos, una voz desmesurada. Bueno, esta noche estoy clara, esta noche hay una suerte de embriaguez.

Si me lo preguntás vos, yo no me lo pensé. Me resultabas un tipo lejano, un espacio de ese lado al que no se puede llegar. Y yo no lo intentaba porque nos separaban los cálidos valles, los cañaduzales, los países, los idiomas. No me lo pensé porque la lógica de estas cosas a veces resulta inabarcable. ¿Cómo me explicaba por qué no estabas cuando te buscaba, sin saberlo, en esas noches de carcajadas plenas o en aquellas en que la casa era inmensa y quería refugio, ese que viene de los brazos de alguien que te entiende y te hace reír? ¿Cómo entendía, en ese entonces, que todo ese tránsito era hacia mí, para verte con los ojos que ahora te ven? ¿Cómo se entendía que es ahora  y no entonces, no después?  No se podía.

Hoy, tiempo oportuno, conversamos. Nos descubrimos, nos describimos. Y cada silencio de estar tendidos viendo el paso de las horas, yo acariciando tu pelo y vos rozándome el pecho, volviendo a mi boca y quedándote ahí, es el tiempo de los sobrevuelos. Hoy que encuentro que la medida de Kairós también puede hacerse  con el deseo, te empaco todos los besos en una cajita viajera. Todavía estoy lejos pero tengo esa conciencia de estar cerca, esas, tus palabras, nunca me dejan.

De esto se trata mi lucidez, de decirte que los corazones frambuesa generalmente se abultan y crecen. Luego vuelven a un estado de estupor para crecer de nuevo y en ese paso, en ese fractal, se hacen un espíritu más rojo, más amplio, más generoso, más contento. Estoy clara. Te quiero, tanto como se puede querer para que sea más que bueno para uno. Estoy clara, avanzo hacia ti. 


Alex Molina. 

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