Por Alexandra Molina Vivo aún solo para que tú tengas un lugar a donde volver siempre" Begoña Abad Transitando hacia lo desconocido, una vez envuelta en la oscuridad, se descubrió tranquila. Pensaba que el aire le iba a faltar, que el sórdido silencio de la nada la iba a arrastrar en su remolino incesante de conmiseración, que el carbón no se iba a encender y que el alma misma no iba a encontrar la valentía suficiente para abastecerla de fuerza. Pasar el umbral… Sin impedir la manifestación natural del miedo que seguía su cauce directo al horror de la claridad, de la terrible lucidez, caminó erguida hacia su esencia más oscura, hacia sus ganas de extinguirse, como vio hacerlo al fuego de la cabaña de esa noche de junio en Silvia. “Tan triste como ella”, tristísima. Es el perfil de una mujer que se levanta el velo de la imposibilidad. Que se descubre conectada a la tierra. La indolencia de la noche profunda, oscura, señora, cómplice y test...