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Mostrando entradas de julio 15, 2016

Me robaron todo, no, espera...

12 de julio a las 23:44  ·  Esta tarde fui por una cerveza, y "ajá", fui a la muralla, vi el mar... sentí eso tan bello que se siente estarse así, sin nada más que uno, una cerveza, un cigarrillo y el mar... la mar, la gran madre. Me alivié muchísimo. Me dolían tantas cosas... me dolía el cuerpo, me dolía yo. La cámara, los planes, me dolían... Luego todo se fue, el peso cayó. Me levanté, caminé y estaba bella, fue uno de esos días en los que la gente me mira y me dice cosas lindas. Así fue. Esto lo escribí dos días después de un robo miserable del que fui víctima. Dos días antes, ese día, había escrito con rabia, con frustración, con dolor: La hijueputa injusticia social se llevó mi bolso, mi billetera, mi cámara, mis lentes, todo excepto mi bici y mi rabia. ¡Hijos de la gran puta! 
Ayer reparé la bicicleta. El mundo tiene sus curiosas formas de devolvernos la esperanza, después de estar varada casi tres lustros (¡¡me gusta exagerar!!) porque ningún taxi quería llevarme, alguien se ofreció y nos subió a su carro. A bordo, pura amabilidad, pura confianza. Hoy salí a pedalear, se sintió delicioso ¡y dificultoso! La brisa cartagenera no tiene comparación ni la risa del transeúnte. Varios me dijeron: “llévame, llévame en tu bicicleta”, incluso uno me pregunt ó: ¿tú eres Shakira? Así, con ese "tú eres" tan costeño, como cuando te preguntan "¿tú eres loco?" ¿Tú eres tal cosa o tal otra? Así me iba, placenteramente. Un lunar: en un semáforo una moto paró a mi lado y el parrillero se bajó. Quise gritar o morirme. Quise que los prohibieran en todo el mundo y sus alrededores. No sé cómo gané velocidad y salí de ahí zizagueando, cambié de ruta, fui a un parque y escribí esto. Nota: Nos dieron piel para resistir, claro. Y palabras que se desgajan ...
12 de julio a las 23:44  ·  Esta tarde fui por una cerveza, y "ajá", fui a la muralla, vi el mar... sentí eso tan bello que se siente estarse así, sin nada más que uno, una cerveza, un cigarrillo y el mar... la mar, la gran madre. Me alivié muchísimo. Me dolían tantas cosas... me dolía el cuerpo, me dolía yo. La cámara, los planes, me dolían... Luego todo se fue, el peso cayó. Me levanté, caminé y estaba bella, fue uno de esos días en los que la gente me mira y me dice cosas lindas. Así fue. Esto lo escribí dos días después de un robo miserable del que fui víctima. Dos días antes, ese día, había escrito con rabia, con frustración, con dolor: La hijueputa injusticia social se llevó mi bolso, mi billetera, mi cámara, mis lentes, todo excepto mi bici y mi rabia. ¡Hijos de la gran puta!