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Mostrando entradas de noviembre 10, 2015
Se ha mentido. ¿Se acuerda que se lo dijo hace unos meses? ¿Que empezar por ahí era emprender el cambio? ¡Qué bueno la conciencia! Ahora el cambio.
Y entonces, porque yo estaba triste, el sábado pasado me llevaste a ese parque, tan cerca de casa, tan lejos del mundo, y caminamos por el sendero de tierra, entre las cañas de bambú, respirando el aire fino y caliente en el día desierto, y me contaste que habías estado allí un tiempo atrás, tomando unas fotos, y que te habías topado con un tipo rarísimo que tocaba la guitarra detrás de un arbusto —como un desconsolado, como un perro frenético—, y lo imitaste a gritos y yo me reí (recordando aquella vez, hace años, cuando éramos casi unos desconocidos y, en un bar de una isla colombiana, mientras sonaba Bob Marley, vos, hasta entonces silente y discreto, empezaste a cruzar la pista de una punta a la otra, con unos ridículos pasitos a la Fred Astaire, simulando que te ponías y te sacabas un sombrero, y yo te miraba con asombro y felicidad, como quien descubre un tesoro recién hecho), y cuando llegamos a un recodo del camino me señalaste una hiedra y me dijiste “Ponete ahí”, y bajo ese s...
Soñé que una amiga y yo estábamos en tu casa. Íbamos a salir y a nuestro encuentro llegó una mujer que nos decía, con un tono determinante, de orden, que las ventanas (tres, sin vidrio y arqueadas) eran modelos de la II Guerra Mundial y había que cerrarlas. El suelo estaba cubierto de escombros, como si algo hubiera pasado por ahí y lo hubiera derrumbado todo. Según una interpretación virtual, se trata de la visión de todo aquello a lo que no me interesa regresar. Decidí entrar, atravesé un pasillo y avancé hacia tu habitación, después de preguntarle a tu abuelo dónde estabas. Dormías. Así que te levanté. Te incorporaste. Me senté a tu lado. Te pregunté qué habías hecho estos días… y me dijiste que nada... Como notaste que no podías engañarme mencionaste a una chica llamada Julieth... Entonces te dije ¿y la otra chica? Sonreíste, con esa sonrisa retorcida, tan tuya. Y ahí sentado como estabas, a mi izquierda, preguntaste ¿Matilde? Y esa fue la respuesta. Me levanté de la c...