Veo un portal que me invita, es albur, correría y andada. Penetrar… entrar en profundidades oscuras, bosques insondables de hojas secas y ríos sin orillas, sin orillas – frontera. Pasar el umbral. Ver peces y movimientos luminiscentes guiando el tránsito. Sentir el oxígeno nocturno, el aire rojo y liviano. Arriesgar todo cuanto creíamos nuestro y que ahora vemos yacer perdido desde el primer soplo de vida. Nada nos corresponde. Nada es mío. Fluyo, salto, vuelo, vuelo libre, vuelo plena, plena de mí. Alexandra Molina