"Él no leía por educación ni por cultura; no, leía porque en las páginas de los libros encontraba la energía y los argumentos necesarios para continuar despreciando un mundo que aborrecía, que detestaba con todas sus fuerzas y al que algún día le encantaría aniquilar, bombardear, fumigar. Quien lee así, con rabia, desde un anarquía secreta, convierte los libros en armas, en fusiles, en granadas, en ametralladoras, y permanece la vida entera con el dedo en el gatillo" M.M