Escribir sobre las experiencias vitales es un viaje hacia dentro, primero, y hacia las demás, después. Es un recorrido por la memoria. Es el regreso al pensamiento a partir del tránsito previo que visitan las emociones más primarias... recuerdo. Escribir sobre las emociones es un ejercicio definí como parte del aprendizaje sanador, del autoconocimiento. Para entenderme, para eso escribo. Escribir sobre la alegría sin contaminarla es recordar a Clarice Lispector y su Felicidad clandestina, luego su Felicidad repentina y la imagen que la escritora nos muestra sobre el hecho de ver una película y sentirla sin que fuese necesario entenderla. Pero entonces, ¿la alegría es pasajera y la felicidad es continua? ¿O es al revés? Pamuk también viene a mi memoria con su relato de El museo de la inocencia describiendo el momento más feliz de su vida. El 26 de mayo de un año lejano. Entonces regreso a la confusión inicial sobre la distinción entre la alegría o la felicidad. ¿Cuál co...