Ilha do mel. Y nos dieron las diez... Tomada de: www.todobrasil.com.uy Camino sin piedras... Me dispongo a decir, en monólogo abierto, que salté hacia el abismo. Debo agradecer: Gracias por llenarme las horas de bombardeos nocturnos, de valentía y refugio, de fuerza reveladora y todopoderosa. Gracias por equilibrar las horas, reventar las tensiones, arrancarme hacia un faro luminoso en la plenitud de la noche. Gracias por reír y evadir conmigo los enchufes, las “baladas”, los celulares y las caipirinhas. Gracias por ser el portavoz del círculo y reescribir la historia, por ponerle fin. Gracias por levantarme de las cosas materiales, naturalmente necesarias, pero insuficientes en el sitio de la sacralidad. Gracias por ser piloto y timón, por dirigirme de la mano hacia el mar, hacia el aire limpio, por palpar el frío, caminar en círculos, enrutarse hacia cabañas vencidas por kamikazes de vientos divinos y lunas foráneas...