Memorias de andadas por aceras, de miradas clandestinas, de ausencias, de citas en las arenas de los tiempos sin tiempo, de mucha magia, fascinación y risa, de templos sagrados, de afectos indudablemente milenarios, de vigilias en las cortas noches de abril, hermoso abril de los dos desnudando misterios, encausando palabras, canciones y sonrisas luminiscentes y florecidas; trayendo de vuelta el tarareo silencioso y “los colores en oscuridad”; viajando para contemplar la belleza de las montañas verdeazules, de los andes mayores desafiantes, prodigiosos. ¡Abril de amor! Abril de perfecto descubrirse, de perfecto tiempo Kairós, oportuno, preciso, el de esta y otras vidas. Abril del milagro de tocar tu espalda con la punta de mi dedo índice, de tu respuesta inmediata, del salto sin mente, desplegando alas, volando sobre el abismo, tejiendo el puente. Alexandra Molina