Soñé que una amiga y yo estábamos en tu casa. Íbamos a
salir y a nuestro encuentro llegó una mujer que nos decía, con un tono determinante, de orden, que las ventanas
(tres, sin vidrio y arqueadas) eran modelos de la II Guerra Mundial y había que cerrarlas.
El suelo estaba cubierto de
escombros, como si algo hubiera pasado por ahí y lo hubiera derrumbado todo.
Según una interpretación virtual, se trata de la visión de todo
aquello a lo que no me interesa regresar. Decidí entrar, atravesé un pasillo y
avancé hacia tu habitación, después de preguntarle a tu abuelo dónde estabas.
Dormías. Así que te levanté. Te incorporaste. Me senté a tu lado. Te pregunté qué habías hecho estos días… y me dijiste que
nada... Como notaste que no podías engañarme mencionaste a una chica llamada
Julieth... Entonces te dije ¿y la otra chica? Sonreíste, con esa sonrisa retorcida,
tan tuya. Y ahí sentado como estabas, a mi izquierda, preguntaste ¿Matilde? Y esa fue la respuesta.
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