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Arder

Ardí. Vuelvo de una tarde corta, brevísima. El tiempo no se deja sobornar. Fuimos lejos. Las horas me traen una sombra, una serenidad, un recuerdo que me dice que fuimos luz en un espacio desacostumbrado y oscuro. Vuelvo con mi soledad alterada.

Ahora la memoria de noviembre es la tarde en que fuiste mar y yo pájaro. Fuiste, fruta, fuga, fiebre, incendio. Fui mujer absoluta, delirio pronunciado, perfil de muchacha. Fuiste un conato de diablo, un prestidigitador. Fui un animal. Fuimos el aroma de una casa donde amar la inocencia, un corazón que tanteaba el lunes eterno.

¿Fue el humo del tabaco, la saliva, el juego de tu fuerza entrando y rompiéndome? Ya no importa que despierte, que tú lo olvides. Mañana tendré un vestido y miraré las nubes, me guardaré esa tarde sin malograrla, escucharé lo que la vida borra, los fantasmas que me pueblan. Buscaré en el lecho las palabras que no nos diremos, saldré al sol.

Alex Molina

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