Mirar el puerto.
Ensueño, sos vos, tu voz de historias lejanas, de amor y
piel distante.
Vos, tu voz ajena, poblada ahora de tanto silencio.
Sigo aquí, callada, llenándome de vuelos.
Viajo, añoro, concluyo todo lo pendiente.
Regreso, no me pierdo, fiel seguidora del hilo de Ariadna.
Al final de mi noche, no hay laberinto.
Me gusta el saludo del desconocido que rompe mi mudez,
Su sonrisa de dientes amplios, de cortesía sincera.
¿Se pueden leer los ojos?
Me dicen bienvenida.
¿El mar me siente?
Pasa el tiempo algún reloj que da la vuelta,
me repite una y otra vez: mar, balsa, silencio, bruma,
Voz, vos.
Alex Molina
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