Silencio. Solo la lluvia cae. Rompe la quietud. Luego vuelve todo a la calma. Y continúa atravesándome un río oscuro por todo el cuerpo. Se le llama ausencia, un dolor de muerte. La muerte siempre vuelve. Nos pide a gritos reconocernos. ¿La dignidad? Esa palabra, nos encontramos deshechos y humillados.
Por más que se intente huir, avanzar con pasos amplios hacia la luz, hacia la misma aurora, nos descubrimos poblados de recuerdos, angustiados, más pesados que el día. De regreso a esa presencia, de vuelta a la soledad, la palabra muda, las hojas que se mueven, los pájaros que cantan. Este deseo de ser muerte, de irse detrás del agua, ser agua y luego ser aire. Dejarse penetrar por el silencio.
La gente vive. Llega avanzando las horas de la noche. Toma sus alimentos, ríe, se queja, hace el amor. También odia y guarda rencor. La gente avanza, no se rinde, es una masa consistente de deseos. Yo ya no deseo. ¿A dónde voy? ¿A qué pertenezco? Es el vacío.
Alex Molina
Por más que se intente huir, avanzar con pasos amplios hacia la luz, hacia la misma aurora, nos descubrimos poblados de recuerdos, angustiados, más pesados que el día. De regreso a esa presencia, de vuelta a la soledad, la palabra muda, las hojas que se mueven, los pájaros que cantan. Este deseo de ser muerte, de irse detrás del agua, ser agua y luego ser aire. Dejarse penetrar por el silencio.
La gente vive. Llega avanzando las horas de la noche. Toma sus alimentos, ríe, se queja, hace el amor. También odia y guarda rencor. La gente avanza, no se rinde, es una masa consistente de deseos. Yo ya no deseo. ¿A dónde voy? ¿A qué pertenezco? Es el vacío.
Alex Molina
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