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Vos estás del otro lado

No sé cómo describir esta sensación. No tengo idea. No siempre encuentro las palabras. En este momento tiemblo, me revienta de pronto una noche llena de desamparo.

¿Haber confiado estuvo tan mal? No. Salí de la burbuja. No obstante, ahora siento que confiar es un absurdo y que esperar algo de alguien es aún más irracional. Malestar, mala cosa haber dejado que leyera mis hojas más sagradas. Mala cosa abrirse a un universo tan ajeno.

Y sí, cada quién con sus cosas, con sus ilusiones hechas y deshechas. Cada quien con sus anhelos dirigidos hacia lo que quiera, cada quien en la lucha diaria. 

Digo no y ya me siento triunfando. “Triunfando sobre la muerte”. Estoy mordida. Pero estoy ya del otro lado, me veo caminando hacia otra página, otro capítulo. Te cierro. Me voy con un millón de días hechos pedazo, con la idea de futuro resquebrajada. 


Sin rencor, solamente una amarilla desazón en el paladar. Amarilla porque el amor era amarillo, la confianza era amarilla y la historia era amarilla. Pongo distancia. 


Que los abismos ya no unan en un salto. Que las canciones ya no nos comuniquen nada de los dos. Que nos separe un mar bien grande, un mar de años, un mar de amigos, de risas, de reencuentros con la vida de antes. De esta solo queda un deseo absoluto de borrarse. 


La tristeza también se irá. El miedo también se irá, de ti, de mí.



Alex Molina

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