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Hablar... ¡esa palabra!

Una llamada a des - horas. Un impulso contenido en la precisión exacta del segundo. Porque abrí y cerré los párpados, gesticulando el tiempo. La copa en mano y vos al otro lado del teléfono. Caé. Sin prisa, como cayeron tus letras y tus ojos para arrancarme de esta nada, de esta urgencia infinita de tus abrazos, antes interrumpidos por la acera contraria. Embistamos.
Una caja más de este vino barato y delicioso... y un recuerdo, conversaciones abyectas, tiempos de andén y sonrisas fascinantes. Un regreso a la vida, contigo, ser encanto. Tomo tu rostro, lo acerco a mí haciéndote saber que te he amado toda la vida, vida tras vida.

Alex

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