“¿Cómo esperar de autoritarios y autoritarias la aceptación
del desafío de aprender con los otros, de tolerar a los diferentes, de vivir la
tensión permanente entre la paciencia y la impaciencia? ¿Cómo esperar del
autoritario o de la autoritaria que no estén demasiado seguros de sus verdades?
El autoritario que se convierte en sectario, vive en el ciclo cerrado de su
verdad en el que no admite dudas sobre ella, ni mucho menos rechazos. Una administración
autoritaria huye de la democracia como el diablo de la cruz”
"Sólo la conciencia crítica de nuestra responsabilidad social y política en cuanto miembros de una sociedad civil, no para sustituir las tareas del Estado dejándolo dormir en paz, sino aprendiendo a movilizarnos y a organizarnos para fiscalizar mejor el cumplimiento o incumplimiento, por parte del Estado, de sus deberes constitucionales, podrá llevarnos a buen término en el enfrentamiento de esteproblema. Sólo así podremos caminar en el sentido de un amplio diálogo en el seno de la sociedad civil, juntando sus legítimas representaciones y los partidos, progresistas y conservadores, con la idea de establecer cuáles serían los límites mínimos que podrían conciliarse con los intereses contradictorios de los diferentes segmentos de la sociedad. Quiero decir, establecer los límites dentro de los cuales esas diferentes fuerzas político-ideológicas se sentirían en paz para la continuidad de la administración pública"
"Volvamos un poco a la comprensión de lo que se consideran grandes obras. Esta comprensión se encuentra firmemente
determinada por la ideología dominante. Así, como solo los que tienen poder
definen o perfilan a los que no lo tienen, también definen lo que es buen
gusto, lo que es ético, lo que es bonito, lo que es bueno. Las clases
populares, subalternas, al introyectar la ideología dominante obviamente
introyectan muchos de sus criterios de valores. Hay que reconocer sin
embargo que éste es un proceso dialéctico y no mecánico. Esto
significa que las clases populares a veces rechazan —principalmente cuando
están experimentándose en la lucha política en favor de sus derechos o
intereses— la forma en que las clases dominantes pretenden someterlos. A veces
rehacen la ideología dominante con elementos propios. De cualquier manera, para mucha gente
verdaderamente popular las grandes obras son lo mismo que para las clases dominantes. Avenidas, jardines, embellecimiento de lo que ya es bello en la ciudad, túneles,
víaductos, todas obras que si bien indiscutiblemente pueden tener algún interés
para las clases populares, puesto que la ciudad es una totalidad,
por último no atienden a las necesidades prioritarias
de las clases populares y sí a las de las clases más ricas"
Freire
Fragmentos de Cartas a quien pretende enseñar
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